El desafío contable de las Criptomonedas, las Stablecoins y las Monedas Digitales de Bancos Centrales

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Fecha
2023-11-15Autor
Bauer, Geraldina
Gutiérrez, Nuria Ana
Palabras clave
Criptomonedas; Stablecoin; Monedas Digitales; JucEditorial
Universidad Nacional de Córdoba. Facultad de Ciencias EconómicasMetadatos
Mostrar el registro completo del ítemResumen
Desde el origen de la humanidad, el dinero siempre ha evolucionado con la sociedad y ha seguido sus avances. Sin embargo, su principal función siempre ha sido la misma: la de ser un medio de intercambio, un depósito de valor, una unidad de cuenta y de pagos diferidos (Mankiw, 2013). El desarrollo tecnológico dio lugar a una revolución en el campo de los medios de pago, especialmente relacionada con las alternativas emergentes al dinero fiduciario. En este contexto, un aspecto fundamental que se ha destacado es la creación de nuevas monedas digitales, más conocidas como criptomonedas.
Las criptodivisas o criptomonedas son una moneda digital o virtual diseñada para funcionar como un medio de intercambio.
En 2008, nació Bitcoin como la primera criptomoneda reconocida, marcando el inicio de lo que se ha denominado la revolución del dinero digital. En la actualidad existen más de diez mil monedas virtuales en todo el mundo.
Cuando consideramos el panorama general de las criptomonedas, es relevante señalar que, para ser reconocidas como monedas legítimas, deben cumplir con ciertos criterios esenciales, entre los que se incluye su capacidad para desempeñar un rol efectivo como medio de intercambio, unidad de cuenta y reserva de valor. En otras palabras, una criptomoneda debe mantener un valor mínimo, exhibir una estabilidad razonable y ser aceptada ampliamente por una comunidad diversa de usuarios. Sin embargo, tanto Bitcoin como la mayoría de las criptomonedas, no logran cumplir plenamente con estos requisitos.
En un intento por abordar la cuestión de la volatilidad en el mundo de las criptomonedas y en relación con la idea de vincular las mismas a otros activos, con el tiempo se desarrolló una nueva categoría de monedas digitales, conocidas como monedas estables o stablecoins. Su objetivo principal es mantener un valor estable, como sugiere su propio nombre, en relación con un activo específico o un conjunto de activos, y podríamos considerarlas como tokens asociados a tipos específicos de activos.
Existen diversos mecanismos que las stablecoins utilizan para mantener este valor estable. Entre los principales se destacan el respaldo de estas monedas digitales con activos (ya sea dinero fiduciario u otro tipo de activo). Otra alternativa implica asegurar el valor de las stablecoins con otras criptomonedas, de modo que cada stablecoin esté amparada por una criptomoneda específica. Un tercer mecanismo involucra el ajuste y control de la oferta de estas monedas estables mediante algoritmos propios que permiten que los precios de las mismas oscilen dentro de un determinado rango.
En este contexto de transformación económica, inicialmente, los bancos centrales adoptaron una postura de vigilancia activa para identificar y mitigar los riesgos asociados a estas nuevas formas de operaciones financieras. Sin embargo, con el tiempo, varios países comenzaron a explorar la posibilidad de ingresar al ámbito digital emitiendo su propia moneda digital, conocida como CBDC (Central Bank Digital Currency). La CBDC es una representación digital de la moneda fiduciaria respaldada por el gobierno. A diferencia de las criptomonedas descentralizadas, la CBDC está regulada por un estado o una unión de estados y coexiste con el dinero en efectivo y los depósitos bancarios.
El sistema contable de cualquier entidad que destine fondos para la adquisición de criptomonedas, no debería omitir su registración, medición y exposición. A nivel normativo existe un vacío referido a cómo contabilizar (clasificar, exponer y medir) los activos virtuales, también llamados activos digitales o criptomonedas, entre otras denominaciones.
El presente trabajo tiene por objetivo realizar una aproximación sobre el tratamiento contable de los diversos tipos de criptomonedas, considerando las particularidades de cada una.
Para cumplir con dicho objetivo, se conceptualizan estos tipos de activos y se estudia la normativa contable local e internacional a efectos de evaluar alternativas de tratamiento aplicable a las criptomonedas, considerando las características particulares de cada una de ellas. Existiendo hoy monedas digitales con particularidades tan diferente, por ejemplo, en cuanto a formas de transacción, seguridad, riesgos, valores y volatilidad, el tratamiento contable que debe dárseles no puede ser generalizado a todo el espectro de las criptomonedas.
Creemos que dada la tendencia creciente a las transacciones con criptomonedas, y la de las mismas según su naturaleza, es importante clasificarlas y medirlas de manera que reflejen fielmente la realidad económica de la entidad poseedora de las mismas. Para ello se propone la tipificación contable (con su consecuente medición) considerando las particularidades propias de cada criptodivisa y de las intenciones que los entes tengan con ellas.
Referencia bibliográfica
Bauer, G. Gutiérrez, N. (15, 16 y 17 de noviembre 2023). El desafío contable de las Criptomonedas, las Stablecoins y las Monedas Digitales de Bancos Centrales. XLIV Jornadas universitarias de contabilidad. Córdoba, Argentina. https://repositoriodigital.uns.edu.ar/handle/123456789/7429Colecciones
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