Resumen
El presente trabajo surge
del interés por repensar la
arquitectura desde la conciencia
del lugar, entendiendo que
cada forma construida es una
respuesta —y no una imposición—
sobre el territorio que la recibe.
A lo largo de mi formación, la
búsqueda estuvo orientada a
comprender cómo la arquitectura
puede escuchar el sitio antes
de intervenirlo, reconocer sus
condiciones naturales, su memoria
y su capacidad transformadora. En
este sentido, el Parque Cultural de
Monte Hermoso se plantea como un
ejercicio de reflexión sobre el vínculo
entre paisaje y forma, proponiendo
una arquitectura que no se separa del
sitio sino que emerge de él, siguiendo
la lógica natural del propio lugar.
El trabajo asume una posición ética
y sensible: proyectar con conciencia
ambiental y cultural, donde cada
decisión constructiva y espacial
contribuya a restituir equilibrio
entre naturaleza y habitar. Más que
diseñar un objeto, se busca construir
una actitud: una arquitectura que
escucha, se adapta y revela el
carácter profundo del lugar.