Resumen
En este artículo se analizan las transformaciones que experimentó el antifascismo a fines de los años ‘20, a partir de un estudio de caso, que pone el eje en las diversas corrientes ideológicas que lo integraron y su influencia en su organización como red de sociabilidad. Desde esta perspectiva, es posible observar que, para esa época, el antifascismo, aun conservando las particularidades derivadas de su raíz italiana, ya había establecido vínculos dinámicos con la política argentina, convirtiéndose en una forma de acción política colectiva que trascendió la identidad de un grupo étnico específico. Asimismo, se pueden distinguir dentro del movimiento dos vertientes principales: una vinculada al socialismo y otra al comunismo, aunque esta división no siempre fue estricta, sino que adoptó matices más complejos cuando se la examina desde el accionar concreto de los actores históricos involucrados en el proceso.