Resumen
Este proyecto nace de observar una carencia concreta en la periferia de Bahía Blanca: la falta de espacios destinados a la primera infancia y a la vida comunitaria que la rodea.
El jardín de infantes es para muchos niños el primer lugar donde se comparte con otros, donde se aprende a convivir y a habitar un espacio común. Por eso, su valor no es solo educativo, sino también social y territorial. La propuesta entiende al jardín como un conjunto de piezas capaces de generar vínculos, ordenar el entorno y acompañar a las familias. Pensar este proyecto fue pensar cómo la arquitectura puede aportar, desde lo espacial, a la construcción de comunidad y al futuro de quienes la habitan.